El Arte de Perdonar

El perdón es el elemento milagroso que puede hacer que un corazón herido pueda sanar y volver a amar otra vez.

Un proverbio secular  dice:

Quieres ser feliz un instante?…………. Véngate

Quieres ser feliz toda la vida?………….Perdona

Perdonar es olvidar, es recordar sin dolor, sin amargura, sin la herida abierta. Perdonar es recordar sin llevar el peso de la ofensa. Si puedes tratar la persona que te ofendió sin respirar por la herida entonces te darás cuenta que has perdonado.

Perdonar quiere decir sacarte tu mismo del corazón, el puñal  de la ofensa que has recibido y hasta que no sale el puñal, el corazón no puede sanar. Si permites que esas semillas de ofensas que recibes se queden en tu corazón, lo que va a suceder es que comienza a germinar, a crecer y se convierten en raíces de amargura que afectan negativamente tu gozo, tu paz, tu tranquilidad, relación con Dios, tu noviazgo, tu matrimonio y toda tu vida.

El perdón opera un cambio en tu corazón que permite liberarte de toda ofensa hecha contra  tu persona para poder seguir adelante. Si no perdonas no adelantas, te estancas con esa sustancia toxica del recuerdo de lo que te hicieron  y te enfermas mental, física y espiritualmente

El perdonar y pedir perdón se trata de un arte que hay que aprenderlo igual que se aprende a pintar, a tocar un instrumento o a escribir un libro porque por nuestra propia naturaleza caída nosotros no tendemos a perdonar.

El perdonar es tan importante que la salvación de nuestra alma depende de que estemos  en capacidad de reconocer que hemos obrado mal y podamos de corazón pedir perdón de forma audible, por nuestras ofensas. Cuando esto ocurre Dios nos perdona y nos restaura.

Cuando recibes ofensas y las guardas en tu corazón,  tu alma se enferma y tu sanidad interior total solo ocurre cuando perdonas aquellos que te han herido, cuando le entregas por completo al señor las heridas del pasado.

El señor dice venid a mi todos los que estén cargados y cansados y yo les hare descansar y cuando alguien tiene un corazón herido el caminar en victoria se le hace difícil por el cansancio que produce un corazón herido

Referente al señor Jesús, el salmo 147: 3 dice:

“El sana a los quebrantados de corazón, y venda sus heridas”

Sabemos que tanto el noviazgo  como el  matrimonio son relaciones donde se unen dos personas imperfectas que están luchando por dejar atrás al viejo hombre y las manifestaciones de la carne y están tratando de alcanzar la altura del varón perfecto, como dice la biblia.

Esta lucha es diaria y constante y sabemos que en algún momento van a venir los fallos y nos vamos a ver en la misma situación de Pablo cuando decía “lo que quiero hacer, eso no hago y lo que hago es lo que no quiero hacer” entonces erramos y ofendemos y en otras ocasiones somos ofendidos y esto puede ocurrir a diario

Debemos aprender  a pedir perdón a nuestra pareja cada vez que le ofendamos o cada vez que  el o ella nos diga que se siente ofendido por nuestras actitudes. En ocasiones  hacemos o decimos algo involuntariamente; en esos casos debemos también pedir perdón.

Pedir perdón lejos de empequeñecerte, te ennoblece y te da dignidad

Cuantas veces tengo que perdonar pregunto Pedro al señor Jesús….70 veces  siete respondió el maestro queriendo decir todas las veces que sea necesario para bendecir a tu semejante, para no guardar impresiones en tu corazón que te puedan enfermar y para ser obediente con la Palabra. Tenemos que aprender  no solo a perdonar sino a pedir perdón

Que es pedir perdón?

Pedir perdón es asumir la totalidad de nuestra falta, sentir todo el mal que produjo mi actitud. , Decir que aunque no puedas repararla del todo, tu acción te produjo dolor. Que estás arrepentido, que no quieres hacerlo más y que quieres procurar lo mejor.

Mateo 6:12  dice: Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.  Si no perdonas, no serás perdonado

La falta de perdón te ata en resentimientos a las personas, te mantiene  encadenado. La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos sobrenaturales del Espíritu Santo que quiere operar en ti.

Perdona para que puedas ser perdonado, recuerda que con la vara que midas, con esa misma vara serás medido

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